Uno de los elementos más importantes para el peregrino es el bastón. Los famosos bastones que asociamos con el Camino, llamados bordones, tienen una altura equivalente a la de un hombre, lo que permite varias ventajas: al llegar a la altura del corazón, facilitan el flujo sanguíneo y descargan parte del peso del cuerpo en el tren superior. De este modo, ejercitan los brazos y hombros y los hacen participar activamente en el ejercicio, cosa que no sucede al andar de forma normal.

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Obviamente, esos efectos se pueden conseguir también con un bastón de senderismo o de montaña desplegables; en cualquier caso, lo importante es que tengan la altura adecuada para permitirnos hacer un ejercicio más completo.

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